Articulo de Sergio Marín Ochoa (Radio Diferida)
La Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios (FSS) de
Comisiones Obreras de La Rioja ha emitido este lunes un comunicado —en forma de
nota de prensa— en el que alerta de los «riesgos psicosociales» que provoca la
precariedad en el sistema de dependencia.
Desde la FSS celebran y valoran positivamente el reciente preacuerdo alcanzado en el sector de la dependencia en la comunidad. Éste contempla mejoras en las condiciones económicas de las personas trabajadoras. Pero su lucha no termina ahí. Aseguran que «la dignificación del sector no puede limitarse únicamente a mejoras salariales», porque «las condiciones laborales siguen siendo una de las principales causas de sobrecarga y deterioro de la salud de las trabajadoras».
Así, ponen de relieve que «la ratio de personal en
residencias se sitúa por debajo de la que se establece como referencia a nivel
nacional». Por ello, se marcan como objetivo seguir progresando para establecer
ratios adecuadas de personal.
Y es que lo consideran «una cuestión clave tanto para la
salud de las trabajadoras como para la calidad de la atención». Con informes
del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) sobre la
mesa, nos demuestran que «el 87 % del personal sufre una alta carga mental en
su trabajo y el 83 % señala una falta de autonomía en la toma de
decisiones». A estos datos se añaden las
consecuencias psicológicas de la convivencia constante con la vulnerabilidad,
la enfermedad y la muerte.
Esta exigencia emocional constante, manifiestan, se
desarrolla en un contexto de «plantillas ajustadas, ritmos de trabajo muy
elevados, turnos largos y tareas físicamente exigentes, lo que provoca una
situación de sobrecarga permanente para las trabajadoras del sector».
En este sentido, y volviendo a los datos, los estudios que
manejan señalan «un aumento del riesgo de trastornos de ansiedad entre un 61 %
y un 77 %, así como una elevada presencia de estrés crónico». Y, algo
socialmente preocupante, entre las personas que trabajan en el sector se ha
incrementado cerca del 30 % el consumo de psicofármacos.
Por último, inciden en que las bajas laborales «no responden
a un abuso del sistema» sino que son producto de todo este contexto. El
desgaste de la salud mental pasa factura personal.
Las personas que trabajan en el sector de la dependencia
tienen en su mano una vida mejor para nosotras. Una vida mejor, precisamente,
cuando la vida nos impida estar mejor sin su ayuda. Los recursos para ellas son
recursos para nosotras. Los servicios públicos son, pues, calidad de vida; mas
éste, concretamente, es también dignidad.

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